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15/09/2026
Daños y Perjuicios

La pericia anticipada no garantiza que un reclamo resulte confirmado ni asegura un resultado favorable en el juicio. Su función principal es conservar y examinar evidencia que podría desaparecer o modificarse. Su valor depende de lo que permite acreditar y de los límites que revela.
Para qué se solicita
Una filtración debe repararse, una instalación será reemplazada o una obra continuará. Anticipar el examen permite documentar su estado antes de que esos cambios dificulten reconstruirlo. Los artículos 326, inciso 2, de los códigos procesales civiles y comerciales de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires contemplan esta posibilidad ante un riesgo justificado de imposibilidad o grave dificultad probatoria posterior.
El letrado puede buscar reducir incertidumbres técnicas, evaluar la solidez del reclamo y ponderar si la cuantía en discusión justifica los gastos y honorarios del juicio. Esa cautela no demuestra, por sí sola, inseguridad profesional. El resultado puede ayudar a precisar pretensiones o negociar, pero no permite calcular por sí solo un porcentaje confiable de éxito ni asegurar un resultado 100 % favorable. Estos beneficios estratégicos o económicos tampoco sustituyen el riesgo de imposibilidad o grave dificultad probatoria posterior que justifica la medida.

Qué puede revelar el resultado
El examen puede confirmar un defecto, mostrar que el daño tiene otra extensión o dejar su causa sin determinar. Si se reclama reemplazar una cubierta completa y sólo se comprueba una lesión localizada, todavía debe justificarse la reparación integral. Tampoco pueden descartarse lesiones que no pudieron examinarse.
Un resultado desfavorable puede debilitar el planteo de quien pidió la medida. También permite corregir afirmaciones o cantidades que la evidencia no sostiene. La pericia puede aportar elementos útiles para cualquiera de las partes.
Cómo valorar sus conclusiones
Importa revisar qué se inspeccionó, en qué condiciones, qué documentos se consideraron y qué mediciones o ensayos respaldan cada conclusión. Lo observado debe distinguirse de lo informado por una parte.
Un daño observado no prueba automáticamente su causa ni la responsabilidad jurídica. Una falla no constatada tampoco demuestra que nunca existió. Las reparaciones y sus costos requieren cantidades, alcances y precios identificables.
Una discrepancia técnica debe identificar el problema concreto: una medición ausente, una conclusión incompatible con los datos, un documento omitido, una cantidad incorrecta o un procedimiento que no permite sostener lo afirmado. El desacuerdo con el resultado no demuestra, por sí solo, que el dictamen sea erróneo.
Para cuestionar un dictamen deben señalarse errores u omisiones concretos. El simple desacuerdo no lo invalida. Los artículos 472 y 473 de ambos códigos exigen fundamento técnico y contemplan explicaciones, ampliaciones o una nueva pericia cuando el juez lo considere necesario.
El control y la decisión judicial
El artículo 327 de ambos regímenes prevé la citación de la contraparte; si la urgencia la hace imposible, interviene el defensor oficial. El perito único es designado de oficio.
La fuerza probatoria se valora junto con los demás elementos del expediente: artículo 477 del código nacional y 474 del bonaerense. El perito aporta conocimientos de su especialidad; la decisión sobre responsabilidad jurídica corresponde al juez.

La utilidad de una pericia anticipada no reside, entonces, en prometer el resultado de un litigio, sino en preservar evidencia, delimitar técnicamente aquello que puede demostrarse y advertir con igual claridad aquello que aún no puede sostenerse. Cuanto más rigurosa sea esa evaluación inicial, mayor será la seguridad con la que abogados y partes podrán definir el alcance real del reclamo y adoptar sus decisiones posteriores.
En AdeA, bajo la dirección del Arq. Teodoro Rubén Potaz, fundamentamos cada conclusión en lo comprobado y señalamos con claridad lo que todavía requiere prueba.
Arq. Teodoro Rubén Potaz
Arquitectos de Abogados
👉 En AdeA trabajamos sobre aquello que otros dejan pasar: donde el error ya está construido, pero todavía puede ser entendido, demostrado y encuadrado técnicamente.
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