Los vecinos del barrio de Coghlan, como muchos otros de los cien barrios porteños, estamos a esta altura de los acontecimientos ya curados de espanto con el tema de las demoliciones y construcciones ilegales, que destruyen el patrimonio arquitectónico del barrio y reducen aún más los espacios verdes, entre otros efectos negativos.
Por eso no puedo menos que preocuparme por la suerte que correrá la Villa Roccatagliata, palacio que data del año 1900 y que -todavía- tenemos la suerte de contemplar en la esquina de la calle Roosevelt y la Av. Ricardo Balbín, donde el barrio de Coghlan «se esquina» con el de Belgrano.
Es que de la noche a la mañana, todo el predio del edificio histórico, rodeado desde hace años por las instalaciones de una estación de servicio de la marca Petrobras (ex Eg3), ha amanecido tabicado con carteles verdes aptos para fijar publicidad gráfica.
Ya todos sabemos que la propiedades que súbitamente aparecen así tabicadas, son el futuro escenario de una pronta demolición u obra nueva.
Ya todos sabemos que el espacio que rodea a Villa Roccatagliata fue literalmente usurpado, gracias a los negociados y la corrupción, por la avidez comercial de los compañías petroleras, en lugar de destinarse como espacio verde, como el conjunto arquitectónico se lo merece.
Vecinos del barrio me han comentado que en el predio que actualmente el palacio, se proyecta construir una torre de departamentos con «amenities». Será el Villa Roccatagliata uno de los «amenities» del emprendimiento proyectado? O peor aún, caerá el Roccatagliata bajo la famosa piqueta del progreso?
Después, estimados amigos de Coghlan, no digan que no les avisé!
Rodolfo Beliera – Vecino del barrio de Coghlan.
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